Xavier entrelaza los dedos de ambas manos encima de la mesa y se inclina hacia atrás en su asiento, mirando a Stacy con una ceja levantada y un aire a hombre peligroso que le puso los pelos de punta a la rubia.
A pesar de ello y de lo que sugería su lenguaje corporal, ella se sentía a salvo con él. La había protegido, la había ayudado cuando no tenía por qué hacerlo. Lo que quería a cambio no podía ser tan terrible ¿verdad?
Ella no se dejó amilanar, también podía jugar ese juego, así que, cruzó