Palabras hirientes

Justo en ese momento, Stacy se dio cuenta de que, por muchas excusas que le diera, ninguna iba a sonar lo suficientemente convincente como para que Ali se estuviera tranquila y dejara de indagar. La rubia supo de inmediato lo que tenía que hacer y no iba a ser nada sencillo.

—¿No te das cuenta de que estoy bien? Siempre haces esto, siempre son preguntas y preguntas, hablar y más hablar ¿no te das cuenta lo cansino que eso puede llegar a ser? ¿no te preguntaste ni una sola vez si me marché porqu
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