Capítulo 61. Egolatría.
Al día siguiente, en un momento de descuido, Jacob tomó de la mano a Elizabeth y la apartó a un rincón. Su mirada intensa reflejaba una mezcla de frustración y desesperación. Elizabeth, sorprendida y furiosa, lo miró con agresividad y sintió cómo la ira se acumulaba en su pecho.
—¿Qué te ocurre? —le espetó, casi gritando, mientras se sacudía el brazo como si intentara liberarse de un agarre que consideraba inaceptable. —Casi me has roto el brazo, Jacob. ¿Te has vuelto loco?
—No juegue conmigo,