—¿H-hablar? Claro, Oriana, con gusto hablamos —respondió mamá, con la voz temblorosa.
—Bueno, nosotros las dejaremos solas para que resuelvan las cosas —insinuó Jax, levantándose y haciéndole señas a mi hermanastro—. Suerte —Me besó la mejilla.
Le dediqué una sonrisa forzada porque mi mandíbula estaba tensa. Con mi mano le indiqué a mamá que se sentara frente a mí, ella hizo caso sin reproches, aunque se veía confundida.
—¿Ya tomaste una decisión? Porque al parecer se llevan bien con Zack —come