Los días habían pasado, había llegado el sábado, todo parecía estar normal entre Jax y yo, solíamos salir a pequeñas citas en restaurantes para conocernos un poco más y mis dudas en cuanto a él se fueron desvaneciendo gracias a sus muestras de afecto.
Por otro lado, Zoe se disculpó conmigo por haberme sembrado una semilla llena de duda con lo que dijo sobre Jax aquél día, pero no la culpaba porque estaba segura que solo quiso ayudarme a resolver su propia incógnita que también la atormentaba a