Al final tuve que aceptar la cita que me propuso Jax para poder tener el día libre, aunque dudaba a dónde me llevaría. Por más que le pregunté no me dio respuestas como era típico en él.
Ya el esperado día había llegado, no sería mi primera cita, pero ¿Cuándo fue la última vez que tuve una? ¿A mis dieciocho? No lo recordaba con claridad, solo que había sido la peor porque el chico quedó en que pagaríamos todo a mitad-mitad, y al final se hizo el desentendido diciendo que se le olvidó la cartera