[ASLI]
El mundo parece reducirse a un solo punto cuando sus labios reclaman los míos con esa urgencia que ya reconozco como suya. No hay prisa y, al mismo tiempo, todo ocurre demasiado rápido. Cada paso hacia su habitación es una rendición voluntaria; cada prenda que cae al suelo confirma que ya no hay marcha atrás.
Me quemo bajo el roce de sus manos, bajo la forma en la que me toca como si supiera exactamente dónde hacerlo, como si mi cuerpo le hubiese estado esperando desde mucho antes de est