[BRANDON]
Llevo uno de esos días que yo catalogo como aburridos: Madrid, frío, solo, en mi piso y sin ningún compromiso de esos que le ponen algo de emoción a la rutina. Para empeorar las cosas, ella aún no me ha escrito ni llamado.
—Brandon, que tú no tengas nada que hacer no significa que todos estén a tu disposición —me digo en voz alta, como un loco que habla consigo mismo, mientras miro la pantalla del móvil—. ¿Le llamo o no la llamo? ¿Y si mejor solo le envío un mensaje?
Haz algo, pero de