AURORA
Matías abre la puerta de la camioneta en la que vinimos y me bajo con una sonrisa en el rostro.
–Gracias –respondo mientras él me da una asentimiento de cabeza–. No estaremos mucho tiempo, solo quería venir a saludar.
–No se preocupe, estaremos el tiempo que ud quiera –responde Dominic bajándose del lado del copiloto.
–Gracias…–caminé hacia la entrada–. Tomen o coman algo si quieren, no me hago dramas.
Ambos asintieron, pero no dijeron nada más.
Matías abrió la puerta de madera haciéndos