Amanda había aprendido rápidamente sus funciones y en los momentos que tenía libres porque el trabajo era bastante tranquilo, ella comenzaba a organizar su escritorio, servir café para los empleados de su oficina y hasta limpiar algunas cosas. Era demasiado enérgica.
Lautaro seguía siendo los ojos y oídos de su jefe en cuanto al nuevo personal contratado. Había observado como todos desempeñaban sus funciones y además presenció cómo la empleada más joven laboraba con ímpetu cumpliendo hasta con