Amanda durmió con una sonrisa en el rostro esa noche. Tener un empleo era sensacional y que fuera uno tan bueno, aún mejor. Había observado la cifra que marcaba el contrato y sin dudarlo eso la ayudaría a pagar las cuentas atrasadas, comprarle ropa a León y además a guardar un poco por si hubiese alguna emergencia.
Al día siguiente ella despertó feliz, sus energías estaban renovadas. Laura ofreció pasar a buscar a León para que su joven madre sustituta fuera directo a la empresa sin tener que