Capítulo 9. Sorprendido
—¿No? —Renato desconocía por completo a Ricardo, este hombre delante de él no era su mejor amigo—. No tengo que decirte lo necio que estás siendo. ¡Un insensato! —gritó con enojo.
—Tendrías que estar en mis zapatos para comprender todo lo que siento. Fui burlado por la mujer que quería. ¡Ella se largó a unas pocas horas de la boda!
—Kate no tiene la culpa de los pecados de Ellen. —Renato tomó el brazo de Ricardo para impedirle salir de la oficina.
—Suéltame —pidió Ricardo con los ojos brillante