Epilogo. Sabor Chocolate
Ricardo se quedó sin aliento cuando abrió y deslizó la prenda del cuerpo de Kate, su esposa traía un conjunto de pecado, un precioso y exótico baby doll en tono vino, que hacía lucir mucho más cremosa su piel.
Kate se mordió el labio, su mano acarició su abdomen y subió con lentitud hacía su pecho, acunando su redondo y perfecto seno.
—¡Joder! —expresó él, casi a punto de caer de rodillas frente a Kate.
—¿No te gusta? —preguntó ella, presionando su pezón por encima del sostén de encaje.
—Me fas