Capítulo 63. No es él, sino ella
Los ojos de la joven se abrieron de par en par, apenas escuchó su nombre, por un momento temió que fuese la enfermera o el doctor que venía a sacarla, jamás imaginó que sería Ricardo, su voz fue un murmullo, mientras sus ojos se abrían y cerraban, tratando de adaptarse a la claridad de la habitación. Kate se quedó inmóvil, la impresión fue tanta que no supo qué hacer.
—Kate —susurró Ricardo de nuevo. Su llamado seguía siendo un tono débil, pero firme.
—Despertaste.
Él tragó, su garganta raspaba