Capítulo 33. ¿Abriste la invitación?
«¡Fue un maldito error!»
Aquellas palabras se repitieron como un mantra en la mente de Larissa mientras se alejaba de la puerta de la oficina de su jefe y volvía su escritorio. Sentía que estaba a punto de ahogarse, no debería hacerla sentir mal lo que Michael pensaba de esa noche, pero le dolía que fuera a contárselo a medio mundo. Que lo gritara sin importar quién podía escucharlo. Lo peor, era que, si Hank decidía despedirla, no podría hacer nada más que aceptarlo.
—Larissa, ¿estás bien? —pr