Capítulo 32. ¡Fue un error!
Larissa miró al ascensor un par de veces y sin discreción. Su corazón se agitaba pensando que en cualquier momento Michael llegaría, internamente rogaba para que el hombre decidiera no llegar a trabajar hoy, aunque las posibilidades de ser escuchada por alguna deidad en el cielo eran casi inexistentes. No había hecho una sola obra buena desde que llegó a Nueva York, más que equivocarse una vez tras otra.
Sin embargo, no quería verlo y menos cuando se había hecho la prueba de embarazo esa mañana