PUNTO DE VISTA DE MATTEO
El dolor en mi costado se había convertido en un compañero constante, un ardiente recordatorio de que seguía vivo, seguía luchando, seguía cazando.
Estaba desplomado en los restos de lo que alguna vez fue mi estudio, con la sangre aún filtrándose a través del vendaje improvisado en mi torso. La metralla del último asalto me había desgarrado como dientes, dejando una herida irregular que se negaba a dejar de sangrar por más veces que presionara la tela contra ella. Pero