Pasé más tiempo en el salón de baile del que debería. Me dije a mí mismo que era porque tenía inversores a quienes agradecer y contactos de negocios a quienes saludar. Sabía que era una mentira. Clara seguía ahí, así que me quedé. Porque tenía la mano de otro hombre en la parte baja de su espalda mientras bailaba bajo las luces centelleantes.
Se me cortaba la respiración cada vez que se acercaba a mí. Y algo me jalaba el pecho cada vez que le dedicaba una sonrisa a él.
Cuando por fin abandonó l