El pecho se le oprimió. —¿Y cómo me mira exactamente? —preguntó con cuidado.
—Como si fueras suya —respondió Calvin sin dudarlo—. Como si olvidara quién es cada vez que estás cerca.
Elara se cruzó de brazos con fuerza. —Estás imaginando cosas.
—No —Calvin sacó la cabeza lentamente—. Lo que estoy imaginando es que tú lo miras de la misma manera.
El silencio se extendió entre ellos. La música de la fiesta resonaba tenuemente desde el fondo del pasillo, pero aquí, lejos de la multitud, todo se sen