—Me equivoqué al dejarte vivir —lo interrumpió Elara, con una voz desprovista de cualquier enojo, que cargaba únicamente una fría y espeluznante finalidad.
Se soltó de su agarre con la fuerza suficiente para hacerlo tropezar hacia atrás.
—Me equivoqué al pensar que dejarte con vida para que te arrastraras en el fango como un sirviente sería suficiente para enseñarte cuál es tu lugar. Ese es el error que estoy admitiendo, Greene. Empaca tus cosas y vete de la Casa Blanca. No quiero volver a vert