—Alfa Elara, ¿es verdad? —gritó un reportero, abriéndose paso a la fuerza a través del perímetro de seguridad.
Elara se detuvo, frunciendo el ceño. —¿Qué es verdad?
—¿Que ha estado casada durante los últimos doce años?
—¿Qué? —preguntó Elara, sintiendo un nudo frío de pavor retorcerse en su estómago.
—¡¿Que estuvo casada durante doce años con un Alfa común y corriente de nombre Greene Jones mientras vivía como una Omega para él?! —presionó otro periodista hacia el frente, empujando un micrófono