“¡¡¡NO TE ATREVAS A TOCARME!!!!”
Las palabras le dolieron más que una picadura de abeja. Le recordaron cómo Amelia le habló la noche en que ella y su hijo murieron: lo descuidó, le reveló su odio, y ahora Ava hacía lo mismo.
“Ava…”
“¿Qué, Lucas? ¿QUÉ? ¿No me has arruinado la vida ya lo suficiente? ¿Por qué no me dejaste en paz desde el principio? Adondequiera que iba, seguías persiguiéndome… Incluso después de que te rechazara… Decidiste no dejarme en paz, y ahora mira lo que ha pasado… Porque