Punto de vista de Damien
Mi teléfono sonó a las seis de la mañana. Primero Marcus, luego Sophie, y después cuatro miembros de la junta uno tras otro.
—Reunión de emergencia —decía el buzón de voz de Richard Sterling—. Hoy. Al mediodía. No negociable.
Alex ya estaba despierto cuando regresé al dormitorio. Había visto el artículo en su teléfono.
—Persona de interés —dijo.
—Se corregirá.
—¿Cuándo? ¿Después de que la junta te vote fuera? ¿Después de que yo pierda mi trabajo? —Dejó el teléfono boca