Punto de vista de Damien
Victoria apareció en la oficina el lunes por la mañana sin previo aviso.
Entró en mi despacho a las siete y media llevando dos cafés y se sentó frente a mi escritorio sin pedir permiso. Mi hermana tenía una forma de entrar en los espacios como si fueran suyos, lo cual técnicamente era cierto, el treinta por ciento de la empresa de todos modos.
—Necesitamos hablar sobre la prensa —dijo.
Tomé el café que me ofreció.
—Buenos días a ti también.
—La historia de Maya está con