Zara
Mi madre contestó al segundo tono.
Siempre contestaba al segundo tono. El primero era demasiado ansioso. El tercero era demasiado despreocupado. Dos tonos era su versión de lo controlado. La había observado calcularlo toda mi infancia sin haberlo señalado nunca ni una sola vez.
"Zara." Su voz era cálida y medida a partes iguales. La voz de una mujer que había pasado cuarenta y cinco años gestionando cada sala en la que entraba. "Esto es inesperado."
"Quién es ella," dije.
Silencio.
No el s