Zara
El nombre que dijo Adrian fue Jade.
Me quedé con él durante treinta segundos. Lo examiné. Le di vueltas. Lo observé desde todos los ángulos.
Jade.
Mi mejor amiga, que había estado trabajando con Sera durante seis meses. Que me había querido desde el primer año. Que había sostenido mi rostro bajo la luz ámbar de la Sala 3 y me había dicho que permaneciera presente. En quien había confiado más que en nadie en Blackwell precisamente porque nunca había parecido querer nada de mí excepto a mí.