38. Asecho
Alys terminó sus labores en la oficina y se fue a la universidad, una vez en el campus le dijo al chófer, quien también es su escolta. —esperame en el estacionamiento, no creo que aquí corra algún peligro.
El escolta no estuvo de acuerdo —señora, no creo que al jefe le agrade que la deje sola, seré discreto nadie notará mi presencia. Pero ella insistió —tranquilo, si Abel se enfada, yo asumo las consecuencias, —este lugar es seguro, —bien señora, si necesita mi ayuda me avisa de inmediato.
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