39. Secuestro y búsqueda
Abel se levantó de un salto, su corazón comenzó a latir con fuerza, aunque su voz sonó firme y controlada, —que dices? Cómo que le pasó algo? explícate, ordenó. —Ella dice que no encuentran a Alys, su bolso estaba tirado en el piso y el guardaespaldas está inconsciente en el auto. —Dame la ubicación, vamos para allá.
—Liam... se atrevieron a secuestrar a mi mujer, activa a todo el personal de seguridad, ¡ya...! Fue una orden directa, los ojos de Abel eran como llama de fuego y su voz rugió frí