33. Jardín
... ya en la ducha Abel fantaseaba con lo hermosa y sexy que se veía su esposa, quería tenerla en sus brazos y hacerla suya en ese momento pero debía esperar; cerró los ojos y dejo caer el agua por su cabello mojando todo su cuerpo, estuvo así por un largo rato, cerró la ducha y salió con una toalla atada a la altura de las caderas. Se detuvo a observar por un momento a su esposa mientras dormía envuelta en la manta con su cabello esparcido desordenadamente sobre la almohada y su respiración se