16. Tiempos felices antes de la tragedia
ABEL
Me encantó que Alys pasara la noche en mi casa y más aún dormir juntos, aunque no tuvimos sexo, pero estar cerca de ella, sentir su olor y el calor de su cuerpo junto al mío fue el mejor aliciente para conciliar el sueño.
Después del desayuno me ofrecí a llevarla hasta su casa, aunque se negó en un principio terminó cediendo, debo reconocer que me encanta pasar tiempo con ella. Mientras íbamos por el camino comentamos algunos temas del trabajo, la sentí más relajada, y lo mejor de todo es