La tarde transcurría con una calma engañosa. Isabela estaba en su oficina, revisando unos documentos, cuando su teléfono vibró insistentemente. Era un mensaje de una de sus compañeras de trabajo.
—¿Viste esto?
Acompañado del mensaje, había un enlace de noticias.
Con el ceño fruncido, Isabela abrió la nota y, al instante, sintió cómo la sangre se le helaba en las venas. En la pantalla de su teléfono aparecía una foto de ella y Leonardo almorzando juntos en un restaurante elegante.
El titular era