Un poco de tranquilidad.
Ese día Ángela se arregló muy feliz, había pasado una noche maravillosa con el hombre que se había convertido en todo para ella y sumándole a eso, ese día su pequeña volvería a estar a su lado.
—Me gustaría acompañarte, pero no quiero darte problemas—le dijo Arturo desde la cama.
—A mí me encantaría que estuvieras ahí conmigo, pero no quiero darle razones a esas personas para que quieran quitarme nuevamente a mi hija—dijo mientras se maquillaba.
—Estaré al pendiente de todo, así que por favor l