Placer.
El agua mojaba el cuerpo desnudo de Ángela mientras trataba de tranquilizarse.
Pero por más que trataba, más y más pensamientos lujuriosos llegaban a su cabeza. Perdida en la excitación, llevo una de su mano a su entrepierna, la cual estaba resbalosa.
Su cuerpo vibró al sentir sus dedos deslizarse entre sus labios, sin poderse contener un gemido salió de su boca.
…
Ángela.
Sí, sé que no era el momento y mucho menos el lugar, pero la excitación era tanta que no en qué momento tres de mis dedos e