Curiosidad.
Arturo.
Gracias al cielo todo había salido bien, cuándo Mauro me dijo que si se entregaría, agilice todo para que mis abogados lo ayudarán y se entregará de manera rápida, una vez que todo estuvo listo, y Mauro se entregó, no pensé dos veces en subir a mi coche y dirigirme a casa de Johan Álvarez.
Quería ir solo, pero mi padre y el señor Mauricio me siguieron.
Cuando llegamos nos dejaron seguir sin problema, por lo que supe que él ya se encontraba enterado de todo.
—El señor los atenderá en un