De regresó.
Mauro sabía que debía saber moverse para evitar ser descubierto, así que tomó su maleta y se dirigió a una estación de autobús, en donde tomó uno que lo dejara cerca de la casa de sus padres.
También debía prepararse mentalmente para el regaño que le esperaba de parte de su madre, pues era ella quien más le preocupaba.
El viaje en autobús le tomó más de cuarenta minutos, luego debió caminar media hora.
Una vez que estuvo enfrente de la gran casa, tomó el suficiente aire para llenar sus pulmones