Mi mujer.
Gloria se sentía desesperada al no tener noticias de su hijo, su más grande temor era que esas personas descubrieran que se encontraba con vida y querían acabar con él.
—Mamá, ya es tarde, creo que es hora de ir a la cama, mañana vuelves a intentar—le aconsejo Hanna.
—Crees que podré dormir, me temo que tu hermano puede cometer una locura que lo pondrá en riesgo—soltó con evidente preocupación.
—Puedo entenderte madre, pero Mauro ya no es un niño y debe asumir sus el resultado de sus actos, con