Mauro se sentía ansioso, temía que la respuesta de Ángela fuera que si amaba a Arturo, eso lo destruiría por completo.
—La respuesta es ¡si!, amo a Arturo y soy feliz a su lado—contestó Ángela con firmeza.
Mauro retrocedió al escucharla, sentía que su pecho se apretaba, para él eso no podía ser posible, ¿Cómo podía amar a alguien más?, ¿En dónde quedaba él y el amor que sentía por ella?
Mauro retrocedió tanto que se golpeó con la pared, llamando la atención de Ángela.
—¿Hay alguien más en casa?