Capítulo 14
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
El rojo sin duda era su color.
Resaltaba de forma impactante sus ojos grises y el dorado de sus rizos que siempre se mantenían rebeldes y cautivantes como su propia personalidad. Y por eso lo había escogido como estandarte y señal de que hoy llegaba a su fin una etapa deprimente de su vida.
Lía amaba ser ella, se sentía bendecida y afortunada; y aunque no era una persona con altas creencias religiosas, le gustaba pensar que un ente superior la favorecí