Capítulo 130
SIN SALIDA... Juguemos a pecar
Mía cada vez entendía menos; era imposible lo que decía su hermana porque los registros dentales y los análisis forenses habrían arrojado que el cadáver hallado era de un hombre y no de una mujer.
—Lo que dices no tiene sentido, Lía. Los de medicina forense nos lo hubieran dicho, es imposible que al hacer los registros no se dieran cuenta que el cuerpo era de un hombre.
—Cómo se nota que en todo este tiempo no has conocido al hombre con el que te casa