Narrador omnisciente
A cada paso que daba la mujer que había solicitado para calmar sus instintos de macho, veía en ella reflejada a su esposa con esa mirada fiera, balanceando sus caderas como solo una diosa perfecta lo haría. No sabe por qué ese impulso está tan vivo y con más intensidad que nunca.
—Acércate… —solicita y muerde su lengua para no llamarla Anastasia.
A pesar de que no tenía prejuicios contra las cortesanas; no mancharía el nombre de su esposa citando así a la hetaira que lo ate