POV ADRIANA
Dos días después de la cesárea finalmente me dejaron levantarme de la cama.
Todavía dolía, cada movimiento jalaba la incisión en mi abdomen recordándome que había pasado por cirugía mayor, pero no me importaba porque finalmente iba a ver a mi hijo.
—¿Estás segura de que estás lista? —preguntó Damián ayudándome a sentarme en la silla de ruedas.
—Más que lista, he esperado dos días.
—Los doctores querían asegurarse de que estuvieras lo suficientemente fuerte.
—Estoy lo suficientemente