Capítulo noventa y tres. Ruido de fondo
— — — — Narra Brad Lancaster — — — —
La calma es extraña. Se presenta sin previo aviso y, por eso mismo, cuesta creer en ella.
Amy duerme a mi lado, envuelta en el edredón hasta la barbilla. Su respiración suave, regular, acompasa la oscuridad de la habitación, pero no me permite dormir. Estoy despierto desde hace horas. No por trabajo, no por insomnio… simplemente, algo no me deja descansar. No hay amenazas, no hay notas ni mensajes. Pero eso es just