Capítulo sesenta y siete. Un enemigo en casa — — — — Narra Brad Lancaster — — — —
El amanecer entra por las persianas entrecerradas como una amenaza silenciosa. No he dormido. Ni un segundo. Cada parte de mí está tensa, alerta, expectante. Siento que estoy sentado sobre una bomba de tiempo, y el tic-tac ya no se puede ignorar.
Releo el archivo que encontramos en la red oculta de la empresa. Arthur lo escondió bien, pero no lo suficiente. Movimientos bancarios, desviaciones millonarias, nombres