Capítulo cuarenta y ocho. La Línea Rota.
— — — — Narra Amy Carlson — — — —
El reloj sigue su curso implacable, pero en mi mente todo está detenido. El aire en el coche se siente denso, como si el peso de lo que estamos a punto de hacer se hubiera apoderado de todo. Brad está al volante, sus manos firmes sobre el volante, pero su rostro refleja una tensión que no se puede ignorar. Me pregunto si siente lo mismo que yo: la ansiedad creciente de saber que cada paso nos acerca a una confrontación