Capítulo ciento uno. El eco de las cadenas
— — — — Narra Brad Lancaster — — — —
El portón metálico se cerró a mi espalda con un sonido que aún retumba en mis oídos. No era la primera vez que entraba a una prisión, pero sí era la primera vez que salía sintiéndome más sucio que cuando entré.
Arthur no me dio respuestas. Me dio veneno. Me dio rabia. Me dio motivos para no dormir esta noche.
El aire del pasillo me pareció más denso cuando lo recorrí solo, sintiendo el eco de mis propios pasos mezcl