Estaba en mi despacho cuando empecé a escuchar pisadas que provenían del pasillo acercándose hasta mi despacho. De pronto la puerta se abrió de golpe viendo entrar en el a mi esposa, acercándose ella a la mesa de mi despacho que era donde yo estaba mientras me sonreía y aunque casi no podía abrir los ojos por el dolor, si que escuche la voz suave de Rebeca, sintiendo sus cálidas manos en mi rostro
— Hola mi amor, ¿cómo te encuentras? — me pregunto
— Ahora que estás aquí conmigo me encuentro muc