Mientras miraba absorta el paisaje que se veía desde aquella terraza, no me di cuenta de que Aaron se acercaba a mi, cuando de pronto sentí las suaves manos de mi marido sobre mis hombros, mientras me daba un tierno beso en mi cuello
— ¿Qué? ¿te gusta? — me susurro al oído
— Todo esto es precioso, transmite una gran paz Aaron, me gusta mucho — le dije
— ¿Ves ese pequeño camino del fondo?, conduce hasta el término de esta propiedad y llega hasta el final de aquellos árboles, detrás de ellos, hay