Los días fueron pasando y poco a poco se hizo la normalidad, tanto en la empresa como con mi mujer Rebeca. Mis días estaban llenas de reuniones y sesiones para formar estrategias y bastante o demasiado trabajo, era como los días anteriores a lo que pasó, pero ahora deseaba llegar a mi casa, ya que sabía que me esperaba mi mujer y nuestro bebe, que ya faltaba muy poquito para que naciera.Cuando llegaba a mi casa, estaba seguro de que todos los días que Rebeca estaba esperándome con una preciosa