Me quedé mirándolo con intensidad sintiendo como mi cuerpo estaba temblando en ese momento, pensaba que la sola presencia de mi esposo no me afectará tanto, pero solo era que me estaba engañando a mi misma, ya que él era el único hombre que era capaz de robarme el aliento y acelerarme el pulso en menos de un segundo
— Dime por favor ¿porque te has marchado sin decirme a donde te ibas, — me preguntó con aire adusto pero, al mismo tiempo con cierta ternura
— En nuestro contrato, está bien claro q