Quería dormir y así olvidarme de lo que me había dicho Aaron, así que en la oscuridad de aquel dormitorio, me gire dándole la espalda a aquel hombre que con tanta ilusión yo lo llamaba mi esposo, poniendo mis manos en mi vientre, sintiendo el aliento de aquel que era mi marido y que yo tanto amaba en mi cuello.
— Rebeca — lo escuche decir
— ¿Qué? — pregunte, intentando que no se me notara que estaba llorando en silencio
—- Se perfectamente que eres muchísimo mejor persona que yo, pero lo que no